Riego - La_espiral_de_Cris

Ecológica
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Huerta
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SISTEMAS DE RIEGO
En nuestra huerta vamos a utilizar dos sistemas de riego.
Uno para usar esporádicamente y que consiste en un aspersor circular central, en situación elevada. Este aspersor nos permitirá realizar un riego general, tipo lluvia.
El sistema de riego base, que se usará diariamente e incluso programado, hay que seleccionarlo con sumo cuidado pues de su elección depende no sólo el resultado, sino la economía de agua y la efectividad del riego.
Normalmente las tuberías de riego se presentan en diámetro de 16 mm lo que permite colocar varias tuberías, con relativamente baja presión, para una mejor distribución del agua.
La tubería de 16 mm se puede encontrar sin orificios de riego para que estos los podamos instalar nosotros a las distancias deseadas. Esto es útil para el caso de árboles o plantas instaladas a distancias variables.
Con perforaciones preinstaladas se venden tuberías que incluyen puntos de riego por goteo cada 30 cm. Esta solución es adecuada para la mayoría de los cultivos hortícolas y, si se sitúan varias bandas alternando los puntos de riego se puede conseguir una cierta uniformidad.  El inconveniente de este sistema es que en bancales elevados produce cierta erosión por escorrentía y, además, riega en superficie, que no es el mejor sitio ya que permite el establecimiento de semillas transportadas por el viento. Además puede tener importantes pérdidas por evaporación. Este  sistema de riego puede enterarse ligeramente con lo que mejora su eficacia aún a riesgo de obturación por raíces.

La mayor efectividad la conseguiremos con bandas porosas (exudantes), situadas bajo tierra, junto a la raíz, que es donde la planta necesita el agua. Hay dos presentaciones: cinta porosa o tubería porosa.
La cinta va bien, pero tiene el inconveniente de que puede doblarse y no dejar pasar el agua.
La tubería porosa aunque es la más cara es, a nuestro entender, la mejor opción. Va enterrada, creando una línea contínua de humedad y facilitando el agua allí donde la planta la necesita. Además las pérdidas por evaporación serán mínimas y tendremos menos hierbas competidoras.



En nuestra huerta estamos instalando tres líneas paralelas de manguera de goteo más una torre central de riego tipo lluvia. Los puntos de goteo van alternos entre bandas, por lo que logramos una cierta proximidad al mayor número de plantas. Además la distancia de 30 cm es adecuada para los marcos de plantación de la mayoría de las hortalizas.
El riego tipo lluvia es para usar de vez en cuando a fin de limpiar las plantas y que puedan respirar más cómodamente.
Nuestro sistema de riego va unido a un temporizador y realiza dos sesiones diarias. Según la época puede ajustarse el tiempo de riego, así como el tiempo transcurrido entre riegos.


¿Cuándo regar?
Dependiendo de la época del año, de la temperatura y del tipo de cultivo, ajustaremos nuestra estación de riego. Como norma general hemos de tener presente que regar a pleno sol favorece la evaporación, con la consiguiente pérdida de agua, y mayor presencia de hongos.
En nuestra huerta están programados dos riegos. El primero sobre las doce de la noche, cuando la tierra empieza a enfriarse y el agua se evapora menos. Este riego lo aprovecha la planta durante bastantes horas. El segundo riego lo programamos para las 7 de la mañana. Como la tierra está fría y la tierra aún conserva humedad, el agua penetra más profundamente y la planta dispondrá de una mayor reserva para resistir mejor el fuerte calor.

¿Cuánto regar?
Hay que ser observadores y, además, conocer la capacidad de retención hídrica de nuestro terreno. Cada tierra es diferente y si mala es la carencia de agua, no es menos malo el exceso ya que puede encharcar la tierra, impidiendo la circulación del aire, y originando una perdida, por lixiviación, de nutrientes.
Por ejemplo, una tierra muy arcillosa, es muy compacta e impide la circulación del agua, mientras que en el extremo opuesto podríamos tener un compost que, prácticamente, no tiene capacidad alguna de retención de agua. Mientras en el primer caso podría ser suficiente un riego diario, o menos, en el segundo podrían necesitarse varios riegos diarios para mantener un mínimo de humedad.
El problema del riego es más crítico en los semilleros y plantas jóvenes ya que disponen de un sistema radicular mínimo y trabajan únicamente el horizonte superficial.

El riego distribuido en líneas paralelas facilita la distribución de las plantas que siempre tendrán cerca un gotero en torno al cual se crea una zona húmeda, más o menos grande, en función del tiempo de riego.


Para mantener la banda de riego en su sitio la sujetamos al suelo con una grapas que hicimos, simplemente doblando unos alambres.
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